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Reseña literaria sobre Las enseñanzas de don Juan

Las enseñanzas de don Juan, escrita por César Salvador Arana Castañeda presenta una obra basada en experiencias reales en la que se explora las profundidades del chamanismo y la antropología a través de su narrativa personal reflexiva. Aquel libro documenta las experiencias de un estudiante de antropología, que se encuentra en busca de plantas medicinales y para eso debe tomar un largo viaje. Durante su trayectoria encontró a un hombre llamado Don Juan, un chamán yaqui, quien lo induce hacia los misterios de las plantas alucinógenas y las prácticas espirituales indígenas.

Mi incapacidad de lograr una comprensión parece haber nacido del hecho de que, tras cuatro años como aprendiz, seguía siendo un principiante. Resultaba claro que el conocimiento de don Juan y su método de transmitirlo eran los de su benefactor (maestro); así, mis dificultades para comprender sus enseñanzas debieron de ser análogas a las que él mismo experimentó. Don Juan aludía a nuestra similitud como principiantes en comentarios incidentales sobre la incapacidad de comprender a su maestro durante su propio aprendizaje. Tales observaciones me llevaron a creer que, para cualquier principiante, indio o no, el conocimiento de la brujería se hacía incomprensible por las características extranjeras de los fenómenos que el aprendiz experimentaba. Personalmente, como occidental, dichas características me resultaron tan ajenas que me fue prácticamente imposible explicarlas según mi propia vida cotidiana.

(Castaneda, 1964, pág. 7).

Nos habla sobre la importancia de reconocer los obstáculos que hay en los procesos de aprendizaje, que no basta con el simple hecho de solo recolectar información, sino también profundizar las diferentes perspectivas para comprender los verdaderos conocimientos que nos pueden ofrecer. No obstante, las enseñanzas de un maestro también son punto clave para el aprendizaje fluido del aprendiz, por ello, no solo el aprendiz debe moldearse al maestro, sino que también, el maestro debe plantearse que cada aprendiz tiene diferentes métodos de aprender y adquirir información.

Con respecto al fragmento nos lleva a reflexionar sobre el papel de enseñar y aprender, una actividad que reclama la participación activa de maestro y aprendiz. Para aprender no solo se trata de dar normas u orientaciones, sino que es fundamental la manera de cómo se ejerce esta práctica y la motivación que se despierte.

Las enseñanzas de don Juan, en otro acápite nos habla de los diferentes poderes que tiene y que son cultivados por amistades y personas poderosas. Ante la pregunta que le hacen sobre la clase de poder, el maestro responde que cualquier objeto tiene poder.

—Hay ciertos objetos empapados de poder —dijo.

—Hay cantidades de objetos así cultivados por hombres poderosos con ayuda de espíritus amigos.

—¿Qué clase de objetos son, don Juan?

—No son en realidad objetos; más bien son modos de poder.

—¿Cómo puede uno obtener esos modos de poder, don Juan?

—Depende de la clase de objeto que quieras.

—¿Cuántas clases de objetos hay?

—Ya te dije, docenas. Cualquier cosa puede ser un objeto de poder.

—Bueno, entonces, ¿cuáles son los más poderosos?

—El poder de un objeto depende de su dueño, de la clase de hombre que sea.

(Castaneda, 1964, pág. 9).

En este diálogo don Juan explica que hay cantidad de objetos que son cultivados con la ayuda de espíritus amigos. Esta clasificación de los objetos, según nuestro entender, no se refiere específicamente a objetos o cosas como lo menciona, sino a las actitudes de cada persona, por ello justamente dice que depende de quién lo usa; en ese sentido, si la persona posee cualidades positivas, obviamente los poderes serán de esa naturaleza.

En este fragmento don Juan nos enseña que el verdadero poder no está en los objetos materiales si no en la actitudes y capacidades de uno mismo. Esto significa que una persona con actitudes positivas y nobles no puede entrar en un ambiente negativo ya que esta influencia tiene un poder mayor y será propenso a ser más vulnerable.

El siguiente texto es una reflexión hacia nuestra persona, cada parte de este libro es una pequeña enseñanza que nos va proporcionando la obra. Habla sobre un cuestionamiento que se hace don Juan, hacia el antropólogo.

Es una pregunta que sólo se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor (maestro) me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era demasiado vigorosa para que yo la entendiera, Ahora sí la entiendo. Te diré cuál es: ¿tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral.

(Castaneda, 1964, pág. 66).

Gracias a esta pregunta podemos inferir si el camino que recorremos es el correcto, si bien nos dice que todos los caminos van hacia un solo lugar o al mismo matorral, nos da entender que no tiene un sentido continuar. Como mencionábamos líneas arriba, nuevamente volvemos a decir que tiene que ver con las personas, cada uno de nosotros somos un camino, que si bien es cierto la dirección es al mismo lugar, pero debemos procurar ser los más llevaderos para facilitar el trajín de quiénes nos recorran. En fin, el autor nos da a conocer los diferentes tipos de caminos que hay, y que a su vez se hacen semejantes al propósito de vida o a la pasión que le ponemos para poder lograr aquellos objetivos que nos hemos planeado, estos caminos somos cada uno de nosotros.

Durante mucho tiempo hemos buscado cual es el significado de nuestras vidas, se plantea más hacia cuán satisfechos podemos llegar a ser, pero ¿Qué es el fracaso?, ¿Qué es ser infeliz?, no encontramos una solución clara hacia estas preguntas porque es algo relativo, pero si podemos entender en la manera de como llevamos nuestras vidas, ser personas correctas, hacer el bien, son una forma en las cuales podemos continuar o podemos encontrar el significado de nuestra existencia.

La obra, Las enseñanzas de don Juan de Carlos Castaneda, va más allá del relato sobre el uso de plantas alucinógenas en rituales chamánicos. A través de aquella historia, la obra invita a cualquier lector a cuestionarse sobre la percepción de la realidad, de explorar aquellos límites de la conciencia y reflexionar acerca del verdadero significado del conocimiento y el aprendizaje. Don Juan, el personaje secundario de esta obra, representa a un sabio y misterioso chamán Yanqui, se convierte no solo en un guía para el protagonista, sino también para el lector, llevándolo hacia un viaje internamente de autoconocimiento y evolución espiritual.

Por Carrasco Murrugarra, Marianela Milagros; Elías Yarlequé, María Belén y Villarreal Ravines, Liz Cristina.

Referencias

Castaneda, C. (1974). Las enseñanzas de Don Juan. ( Tovar, Juan, Trad, Volumen 1) California: Editorial Temis. Obtenido de file:///C:/Users/LENOVO/Downloads/castaneda-carlos-las-ensec3b1anzas-de-don-juan%20(2).pdf (Trabajo Original publicado en 1968)

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